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Ejemplos de metáforas


La palabra metáfora proviene de dos términos griegos, meta y pheren, que significan más allá y trasladar, respectivamente. La metáfora es una figura retórica en la que se expresa una frase o palabra cuyo significado se usa de forma diferente al habitual con el objetivo de sugerir una comparación con un objeto o concepto distinto con el que existe una semejanza. Lo que se hace entonces es identificar un concepto real con otro imaginario y así lograr una mayor comprensión para el lector. Además de esto, las metáforas son usadas para que algún texto o expresión sea más interesantes o bellas. También, su uso es una manera de apelar al pensamiento de sus receptores y de volver al mensaje más rico.

Existen distintas clases de metáforas, de acuerdo a la forma en que se vinculen los términos reales e imaginarios para lograr la identificación. Algunos tipos y ejemplos de metáforas son:

Metáfora pura:

“Tus ojos son perlas.” En las metáforas puras, se coloca el término real y se lo identifica con uno imaginario por medio del verbo ser.

 

Metáfora de aposición:

“Tus ojos, luceros de tu rostro.” En este caso se coloca el término real y, seguido de una coma, el imaginario.

 

Metáfora impura:

“Los luceros de sus ojos.”  En esta figura retórica, se compara un elemento imaginario con uno real, que en este caso son luceros y ojos. Es una forma de decir que los ojos son como luceros, por su semejanza.

 

Metáfora lexicalizada:

“Luceros.” En las metáforas de este tipo el referente imaginario se pierde por ser usada de forma recurrente y termina siendo utilizándose de manera inconsciente. En este ejemplo se usa la palabra luceros sin hacer referencia a sus ojos y se la coloca directamente en el verso. Por ejemplo: “Sus luceros permanecen mi memoria” y se entiende que alude a sus ojos, sin colocar la palabra.

 

Metáfora pura:

“Los luceros de tu rostro.” En las metáforas puras, se introduce únicamente el término imaginario omitiendo el real, que debe ser deducido por el propio lector.

 

Metáfora literaturizada:

“Cítara de pluma”, “cristal”, que significan ave y arroyo, respectivamente, son metáforas literaturizadas. En este caso, resultan ser metáforas puras, usadas con mucha frecuencia, difíciles de comprender y rebuscadas para quienes no están inmersos en la poesía.

 

Metáfora negativa:

“No es el infierno, es la calle” es una metáfora negativa, en las que se coloca la palabra no seguida por el elemento imaginario. Luego de esto, con coma de por medio, se afirma algo utilizando el elemento real.

 

Metáfora descriptiva:

“Tus ojos, luceros, gotas de mar…” En las metáforas de este tipo se coloca el objeto real y, luego de una coma, se enumeran distintos elementos imaginarios que se identifiquen con aquel.

 

Metáfora compleja:

“Cada persona es un mundo.” En estas metáforas se requiere una extensa explicación a partir de metáforas no lineales como lo son las imágenes visionarias, por ejemplo.

 

Metáfora compuesta:

“Pobre barquilla mía

entre peñascos rota

sin velas desvelada

y entre las olas sola.”

 

En este caso, el primer verso alude a vida, el segundo a problemas, el tercero a falta de defensa y el cuarto a amenazas. Como se observa, la metáfora compuesta presenta una serie de imágenes metafóricas que representan experiencias reales o pensamientos de mayor complejidad. Utilizando este recurso se pueden redactar obras enteras.

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