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Ejemplos de fábulas (moralejas incluidas)


Una fábula es una composición literaria de corta extensión, donde los personajes son animales u objetos que presentan características humanas. Las fábulas son narrativas y didácticas a la vez, son inverosímiles, recurren a la ironía y suelen tener una moraleja. Además, las fábulas suelen ser transmitidas oralmente de generación en generación y tener como destinatarios a los niños y los jóvenes.

La fábula es considerada un género literario, en particular como una expresión del género didáctico, donde se critica y cuestiona los vicios y defectos de un país o de la naturaleza humana en general. 

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Ejemplos de fábulas

  • Fábula de la gallina de los huevos de oro: había una vez un hombre que tenía una gallina, la cual todos los días ponía un hermoso huevo de oro. El hombre imaginó que podía hacerse rico con el tesoro que debía haber en las entrañas del ave, así que sacrificó al animal, solo para descubrir que por dentro era igual a las demás gallinas. Fue así que, por ser avaricioso y no conformarse con el tesoro que tenía, el hombre se privó de su buena fortuna.

Moraleja: la avaricia lleva la perdición de quien desea más de lo que tiene, ya que por no conformarse con los huevos de oro, el hombre perdió su buena fortuna.

  • Fábula del gallo y la zorra: erase una vez un gallo muy astuto que vigilaba sobre la rama de un árbol. Un día, una zorra se acercó al árbol, y le dijo al gallo que quería terminar con la enemistad entre las dos especies, así que le dijo que bajara del árbol para abrazarse y sellar la paz. El gallo, alegre por la noticia, le dijo a la zorra que era una gran casualidad su llegada, ya que veía en el horizonte a dos perros que se acercaban, seguramente para darle la misma noticia. La zorra entró en pánico y huyó del lugar, mientras el gallo disfrutaba haber engañado a una engañadora.

Moraleja: incluso los mentirosos y embaucadores pueden ser engañados y caer en las trampas de otros más astutos.

  • Fábula del anciano y la muerte: un anciano llevaba leña a su hogar para calentarse, luego de pasar todo el día talando en el bosque. Cansado de tanto trabajo, llamó a la Muerte para pedirle morir y así descansar del tremendo esfuerzo. Cuando ésta llegó, el anciano, avergonzado, le pidió si podía ayudarlo a llevar la pesada leña hasta su casa. Tras ver las ganas de vivir del hombre, que le había hecho olvidar el cansancio y la fatiga, la Muerte le perdonó.

Moraleja: frente a un esfuerzo o sufrimiento que parece intolerable, las personas pueden perder la perspectiva, pero siempre hay que recordar que podría haber cosas peores.

  • Fábula del águila y el gusano: una majestuosa águila descansaba en la cima de una montaña, cuando apareció un pequeño gusano muy fatigado. Al ver al águila, el gusano le preguntó quién era y como había llegado hasta allí, tras lo cual el águila respondió “Soy un águila cazadora y llegué hasta aquí volando. ¿Y tú?”. A lo que el gusano respondió “Soy un humilde gusano y llegué hasta aquí arrastrándome”. Tras ver que una criatura tan pequeña como el gusano podía llegar con esfuerzo al mismo lugar que ella, el águila le ofreció su amistad.

Moraleja: los más pequeños y débiles pueden llegar tan lejos como los grandes y fuertes si se esfuerzan lo suficiente para ello.

  • Fábula de la lechera y el cántaro de leche: érase una vez una lechera que llevaba su cántaro cargado de leche sobre la cabeza. Iba por el camino imaginando como gastaría el dinero que obtendría la vender el cántaro: primero se compararía un cerdito, con la carne del cerdo se compraría varias gallinas, con los huevos de las gallinas se compraría una vaca, y con la leche de la vaca se compraría un caballo. Contenta de felicidad, comenzó a dar saltos mientras andaba, lo que la hizo tropezar y al caer, el cántaro se rompió en el suelo, desparramando la leche. Así la lechera se quedó triste observando como su fortuna se había perdido antes de lograrla.

Moraleja: el imaginar lo que se desea obtener sin tener en cuenta las dificultades u obstáculos que puedan surgir, puede llevarnos a no poder alcanzar lo que anhelamos, por lo que es importante ser realista y “tener los pies en la tierra”.

  • Fábula de la zorra y el leñador: una zorra huía asustada de un grupo de cazadores, cuando llegó a la cabaña de un leñador y le pidió su ayuda. El leñador le dijo que entrara y se escondiera. Cuando llegaron los cazadores y le preguntaron al dueño de la cabaña si había visto una zorra, éste dijo que no mientras señalaba disimuladamente con su mano el lugar de la cabaña donde estaba la zorra. Los cazadores no entendieron la seña y se fueron. Tras pasar un rato, la zorra salió de su escondite y se dirigió a la puerta en silencio. Cuando el leñador le reprochó no darle las gracias por haberla salvado, la zorra le contestó “te hubiera dado las gracias si tus manos y tu boca hubieran dicho lo mismo”.

Moraleja: para ser amables con alguien, hay que ser amable en toda situación, y no solo cuando esa persona está presente.

  • Fábula de los leñadores y el pino: un grupo de leñadores talaban un antiguo pino en medio del bosque, usando una palanca que habían construido con la misma leña del tronco. En un momento, el pino dijo “no me duele tanto el hacha, como me duelen las piezas de la palanca que solían ser parte de mí, ya que el dolor es más intenso cuando nace de uno mismo”.

Moraleja: los sufrimientos que nos causamos a nosotros mismos son aún más terribles que los que nos causan otras personas, por lo que uno debe aprender a cuidar de sí mismo.

  • Fábula del gato y el ratón: había una vez un pequeño ratón que vivía en la casa de una anciana, la cual temía a los ratones y colocaba muchas ratoneras por toda la casa. El ratoncito llamó un día al gato de la mujer e hizo un pacto con él: si el gato quitaba todas las trampas de la casa, el ratón fingiría estar muerto y el gato se volvería un héroe a los ojos de su ama. El gato aceptó y quitó las trampas, pero el ratón no cumplió con su parte. Cuando la anciana descubrió que el gato había quitado las trampas, lo echó a la calle.


Moraleja: hay que ser muy precavidos sobre las personas en que confiamos, ya que si nos traicionan, nosotros sufriremos las consecuencias.

  • Fábula del lobo y la cabra: un lobo salvaje encontró cierto día a una cabra al borde de un precipicio. Cada uno estaba de un lado del barranco, y con el fin de atraparla, el lobo le gritó a la oveja que estaba en peligro de caerse, y que si cruzaba hacia su lado estaría a salvo y tendría pasto más verde que comer. La oveja le agradeció el ofrecimiento pero le contestó que si cruzaba seguramente la comida sería ella y no el pasto.

Moraleja: hay que tener cuidado respecto a cuándo aceptamos o rechazamos la ayuda de otros, ya que las intenciones de los demás no siempre son buenas hacia nosotros.

  • Fábula de la zorra y la liebre: cierto día la liebre le preguntó a la zorra si era cierto que tenía muchas ganancias, y por qué la llamaban la “ganadora”. La zorra le contestó que si quería saber la respuesta fuera a comer con ella esa noche. Habiendo aceptado, la liebre se presentó esa noche en la cueva de la zorra solo para descubrir que ella era la cena, tras lo cual dijo en voz alta “Al fin entiendo de donde viene tu nombre: no es de tus trabajos, sino de tus engaños”.

Moraleja: no todos los que han llegado al éxito han llegado mediante un arduo trabajo, por lo que hay que cuidarse de los que tuvieron éxito por el engaño o la mentira.

  • Fábula de la cigarra y la hormiga: en el suelo de un bosque vivía una cigarra, muy haragana y despreocupada, que pasaba el día cantando. Disfrutaba del calor del verano, mientras se burlaba de su vecina la hormiga que trabajaba sin descanso buscando y almacenando comida. Entonces se terminó el verano, y comenzó a llegar el frío. De pronto, la cigarra se encontró sin alimento y sin refugio, por lo que hambrienta y con frío fue a la casa de la hormiga a pedirle cobijo y comida. A lo que la hormiga respondió ofendida “¿no me viste trabajar duramente en el verano mientras tu descansabas y cantabas? No hay lugar aquí para ti”. Así que la cigarra tuvo que pasar las estaciones frías con hambre, lo que enseño la importancia de la previsión.

Moraleja: el esfuerzo y el trabajo rinden sus frutos con el tiempo, mientras que la haraganería y la pereza nos llevan tarde o temprano a encontrarnos en aprietos.

  • Fábula de la perla y el diamante: una perla le dijo cierta vez a un diamante “yo valgo mucho más que tú, porque de negro carbón naciste, y yo de la mar azul”. A lo que el diamante le contestó “tu mérito es muy común, pues siempre fuiste y serás blanca, mientras que yo fui negro y ahora vierto luz”.

Moraleja: el mérito no está en lo que uno tiene o es por naturaleza o nacimiento, sino en lo que pudo lograr en base a las oportunidades que tuvo.

  • Fábula del león y el ratón: un león dormía tranquilamente a la sombra de un árbol cuando un ratón empezó a corretear encima de su cuerpo. El león despertó y estaba a punto de devorarse al roedor, pero éste le rogó perdón, prometiéndole devolverle el favor en el futuro. El león río de la propuesta del ratoncito y le dejó ir. Unos días después un grupo de cazadores atraparon al león en una de sus redes, y por más que lo intentaba, éste no lograba zafarse. Pasaba justo por ahí el ratón, que al oír los lamentos del felino, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.

Moraleja: hasta los más pequeños y débiles pueden ser de una gran ayuda a los fuertes y poderosos si se da la ocasión.

  • Fábula del león y el asno: un día se juntaron un león y un asno para cazar animales salvajes. Mientras el león usaba su fuerza, sus garras y sus colmillos, el asno usaba coces de sus patas. Una vez que habían capturado varias presas, el león las dividió en tres partes y le dijo al asno “la primer parte es mía por ser el rey, la segunda parte es mía por ser tu socio, y mejor que te marches sin chistar sino quieres ser parte de la tercera”. El asno salió corriendo y aprendió que no es buena idea tener socios mucho más poderosos que uno mismo.

Moraleja: es sabio tener socios de confianza que dependan de uno tanto como uno depende de ellos, ya que de lo contrario podemos ser fácilmente engañados o traicionados.

  • Fábula de la zorra y las uvas: érase una vez una zorra muy hambrienta, que se encontró con una hermosa parra de la que colgaba un verde y fresco racimo de uvas. La zorra decidió comerse las uvas, pero a pesar de sus intentos, no pudo alcanzar el suculento racimo. Ya cansada, tras muchos intentos, se alejó del lugar diciendo “¡Me largo! ¡Ni que me gustasen las uvas verdes!”.

Moraleja: a veces nos convencemos de que no queremos algo, cuando en realidad lo deseamos pero no sabemos cómo conseguirlo.

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