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Ejemplos de parasitismo


Se denomina parasitismo (o mutualismo parasitario) a un tipo de relación simbiótica entre los seres vivos, mediante la cual uno de los participantes, al que se denomina parásito o huésped, depende para sobrevivir del otro organismo, al que se denomina anfitrión, hospedante u hospedador. En una relación parasitaria, el huésped obtiene un beneficio directo del anfitrión (como pueden ser nutrientes, un lugar donde refugiarse, medios para reproducirse, etc.), mientras que éste último no se beneficia en nada, llegando incluso a ocurrir que la relación perjudique, enferme o incluso conduzca a la muerte del anfitrión.

En el parasitismo, el organismo huésped aumenta su capacidad de supervivencia aprovechándose de otra especie (ya que el parasitismo nunca se da entre dos organismos de la misma especie). Casi todas las especies animales tienen algunas especies parásitas que pueden infectarlos. Además, se denomina parasitología a la disciplina científica que se ocupa de estudiar a los parásitos y sus patrones de infección y ciclos de vida.

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Ejemplos de parasitismo

  • Las pulgas, que son ectoparásitos que viven en el pelaje de los animales y se alimentan de su sangre, pudiendo transmitir enfermedades de un anfitrión a otro.
  • Los nematodos o gusanos cilíndricos no segmentados (tales como la Ascaris lumbricoides) son endoparásitos que habitan en el intestino de los seres humanos.
  • Los mosquitos son parásitos hematófagos.
  • Los ácaros, que son ectoparásitos de muy pequeño tamaño que se alimentan de desechos corporales (tales como restos de piel y secreciones), y que pueden provocar alergias.
  • Los protozoarios como la Giardia lamblia y la Entamoeba histolytica son endoparásitos.
  • El muérdago en los árboles es una planta ectoparásita que crece en diversas especies de árboles de América, África y Europa.
  • Las amebas son endoparásitos que habitan en el sistema digestivo de varios animales, alimentándose de los nutrientes que éste recibe de su alimento.
  • El pez Copepodos pennellidae es un mesoparásito que infecta a otros peces.
  • Las garrapatas son arácnidos ectoparásitos que viven en la piel de los animales que se alientan de sangre de su anfitrión y pueden contagiar enfermedades.
  • Los trematodos (como la duela del hígado de cordero), que son una clase de platelmintos que pueden infectar a diversos animales, incluido el ser humano.
  • Los piojos son ectoparásitos que viven en el cabello.
  • Los cestodos son una clase de gusanos planos que pueden vivir en el intestino, los pulmones o el hígado de diversos vertebrados (como por ejemplo las tenias).
  • Las termitas son insectos sociales ectoparásitos de los árboles.
  • Los virus son organismos parásitos que pueden infectar plantas y animales y que invaden las células del organismo, utilizándola para su propia reproducción (dañando o destruyendo la célula en el proceso).
  • Los áfidos que parasitan a las hormigas.
  • Las chinches.
  • Las bacterias Rickettsiales o Ricketsias (del orden de las proteobacterias).
  • Las bacterias Clamidias, que infectan el interior de las células.
  • Los mixosporidos.
  • Los trofozoitos.
  • Algunas clases de algas rojas.
  • Diversas clases de virus.

Tipos de parasitismo

Los parásitos pueden clasificarse en tres grandes grupos o categorías, según la zona del organismo del anfitrión donde habitan.

  • En primer lugar, los endoparásitos (también denominados micro parásitos) son aquellos parásitos que habitan dentro del cuerpo de su hospedador. Esta clase de parásitos suelen infectar a un organismo en grandes cantidades, interviniendo generalmente con ciertos procesos orgánicos internos (digestivos, nerviosos, linfáticos, etc.)
  • En segundo lugar, los ectoparásitos son aquellos parásitos que habitan fuera del organismo de su anfitrión, en tejidos tales como la piel, el pelo, las uñas, etc. Esta clase de parásitos no suelen encontrarse en el cuerpo de su anfitrión en grandes cantidades, pero si pueden formar conglomerados de varios individuos, como es el caso de los hongos parasitarios.
  • Los mesoparásitos son aquellos que tienen una parte de su cuerpo mirando hacia el exterior del organismo anfitrión y otra arraigada profundamente en los tejidos de su hospedador.


Además, se denomina parasitoide a un parásito que mata al organismo donde se hospeda, y parásitos accidentales a aquellos parásitos que sobreviven en un medio que no es el común para ellos. Otra categoría significativa de parásitos son los llamados hiperparásitos, que son parásitos que parasitan a otra especie parásita (como ocurre en el caso de los virus satélites).

Por otra parte, podemos encontrar a los denominados parásitos sociales, que se dan cuando los individuos de una especie animal se comportan de manera tal que obtienen un beneficio de parte de un individuo de otra especie sin necesidad de que exista un organismo anfitrión. Un ejemplo de parasitismo social se da entre las aves, ya que el cuco es un pájaro que coloca uno de sus huevos en el nido de otros pájaros, y una vez que la cría de cuco nace, arroja todos los demás huevos del nido y recibe todo el alimento y la alimentación de parte de los pájaros que lo criarán.

Las infecciones parasitarias

Los parásitos desarrollan diversos métodos para encontrar mecanismos hospedadores, lo cual en el caso de los endoparásitos suele darse a través de un ciclo vital de varias etapas (huevo, larva, adulto) en las cuales el parásito puede infectar a diversos organismos que le sirvan de medio para llegar a su anfitrión final, donde se reproducirá (como por ejemplo, infectar a una oruga para que ésta sea devorada por un ave y así poder reproducirse dentro del organismo del ave). Por el contrario, los ectoparásitos suelen estar dotados de la capacidad de percibir el movimiento, el calor corporal o las huellas químicas de su organismo hospedador, y son capaces de saltar, desplazarse o de fijarse a la piel o pelos del animal, según el caso.

La estrecha relación que existe entre los parásitos y su hospedador, permite la existencia de un proceso de coevolución, por el cual el anfitrión se adapta al parásito, desarrollando nuevos mecanismos de defensa o mayor resistencia a la infección (como por ejemplo, las toxinas que producen diversas plantas para repeler a los hongos parásitos), mientras que el parásito se adapta a las defensas de su anfitrión.

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